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Demuestre su experiencia.
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Una de las quejas más
frecuentes de los aficionados y jugadores cuando ven
una designación para un partido es la referente
a la experiencia de los árbitros, qué
si son una bola de viejitos, qué si son todavía
unos niños, qué si están experimentando
mandando jóvenes y viejos, etc. Obviamente
que estas apreciaciones las hacen tomando en cuenta
únicamente la apariencia física de los
silbatos en cuestión. No obstante, un silbato
con considerable conocimiento sobre el reglamento
y con varios de encuentros dirigidos puede ganar reputación
de experto, así sea joven. |
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Por: Jose Borda
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La edad no importa
La edad es relativa, lo que realmente importa son las
“vivencias recorridas” y la forma como se pongan en práctica
en el campo de juego. Un joven imberbe puede tener un
juicio excelente, a la vez que un árbitro maduro,
de gran presencia, puede no tenerlo. Es la experiencia
lograda en cada juego, en cada una de las categorías,
lo que hace captar al árbitro el espíritu
de las reglas y optimizar su aplicación en los
múltiples casos no previstos por el reglamento.
La formación de un árbitro es un proceso
lento y entre más “pite” más experiencia
adquirirá porque aprenderá a manejar excelentemente
las situaciones y a solucionar mejor los conflictos.
¿Qué es la experiencia?
La experiencia de un árbitro es una forma de conocimiento
derivado de la observación, de la vivencia dentro
del juzgamiento deportivo, es decir, es la habilidad proveniente
de las situaciones que le suceden en los partidos y la
forma como la revierta en los futuros encuentros, pues
los jugadores los notara y aceptaran mejor sus decisiones.
Los árbitros pueden obtener esta forma de conocimiento
a lo largo de sus carreras y es una puntuación
que permite al mismo adquirir características nuevas
o mejorar las que ya posee, pero no necesariamente se
tiene que esperar muchos años para lógralo.
Como se adquiere
A los árbitros nuevos se les satura de reglas,
procedimientos y se les manda al campo de juego, al abrigo
de silbatos de mayor recorrido, para que empiecen a “adquirir
vivencias”, en el juzgamiento deportivo es la mejor forma
de hacerlo. El temple para dialogar con un jugador o técnico
iracundo, para sancionar las faltas, para ubicarse en
el terreno, para prestar oídos sordos a los reclamos
injustificados de auxiliares y soportar los improperios
del “público conocedor”, no se puede enseñar,
estos los tiene que aprender en el terreno. Todos los
árbitros, sin excepción, pasan por este
doloroso aprendizaje, que es constante, que nunca termina.
La diferencia radica entonces en cuando se inicia a adquirirla.
Aprender de los expertos
Entre más joven se empiece, mayor probabilidad
se tiene de contar con excelentes árbitros en el
momento de su plenitud física. En todas las asociaciones
del mundo se trabaja al respecto a los jóvenes
prospectos ya que en un futuro muy cercano serán
los mejores árbitros del cada país, no obstante,
quienes tienen más recorrido serán los encargados
de enseñar y las designaciones seguirán
siendo combinadas, con jóvenes promesas interactuando
con árbitros de amplia experiencia, con el único
afán de cumplir de la mejor manera con el requerimiento
que hacen todos los que se encuentran alrededor de un
partido de futbol, lo importante es que, se sea joven
o adulto, siempre se debe demostrar ante todos ellos que
se conoce a fondo los secretos del arbitraje, esa es la
verdadera experiencia.
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