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El árbitro
debe ser eficiente o eficaz
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¿Ser protagonista del espectáculo
o pasar desapercibido? ¿Permanecer serio
e inaccesible o mantener un diálogo fluido
con los jugadores? Estas y otras preguntas rodean
al mundo del arbitraje en todas sus categorías,
no obstante, todos quieren adoptar el mejor rendimiento
en los terrenos de juego, pero ¿Cuáles
son los principios fundamentales para convertirse
en un árbitro eficaz o eficiente? ¿Sobre
cuál se debe trabajar?
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Por: Jose Borda
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La eficiencia vs la eficacia
El árbitro es eficiente cuando realiza bien la
tarea que se le ha encomendado y se le considera apto,
capaz y competente, al tiempo que destaca la necesidad
de tomar decisiones ajustadas técnica y disciplinariamente
a las demandas del juego en un clima de respeto y autocontrol;
mientras que el árbitro eficaz es aquel que da
buenos resultados, y logra los objetivos. La eficacia,
se enfoca en los recursos que se tienen para arbitrar
y el utilizarlos de la mejor manera posible.
Combine las dos
¿Se puede ser eficiente sin ser eficaz? ¿Qué
tal ser eficaz sin ser eficiente? La respuesta a ambas
interrogantes es afirmativa, aunque las anteriores definiciones
ilustran la posibilidad de trabajar eficaz o eficientemente,
prescindiendo de una u otra habilidad, lo ideal es ser
eficiente y eficaz para poder ser fructíferos,
entonces eficiencia más eficacia es igual a productividad,
si se ve desde este punto de vista la combinación
de los dos términos en la realidad van a ser de
cada arbitro un elemento más competente a la hora
dar resultados en los partidos.
En los partidos
En la vida real existen muchos árbitros que cuentan
con talento y muchos conocimientos, sin embargo, a pesar
de que los utilizan de la mejor manera posible en cada
uno de los partidos fracasan en la consecución
de sus objetivos. Por otro lado, otros derrochan sus habilidades
y aún así logran llegar alcanzar sus propósitos.
Los menos exitosos son los que aprovechan al máximo
los recursos con que cuentan pero son eficaces o eficientes;
y otros, aún con pocos recursos, aplican estas
dos características y logran resultados fabulosos
convirtiéndose en competentes, la clave es entonces
la armonía entre las dos.
Reúna las condiciones
El estudio del reglamento con sus últimas actualizaciones,
la experiencia, la preparación de los partidos
mediante la observación de videos, la confianza
en sí mismo, el equilibrio para tratar a los jugadores,
la concentración en su cometido y en las alternativas
del juego y el asumir los desaciertos como fuente de aprendizaje;
son algunas de las formas de trabajar estas dos cualidades.
El error al tomar una decisión en el terreno de
juego no debe condicionar las decisiones posteriores hacia
alguna de las mismas.
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