| |
El contacto físico
entre árbitro-jugador
|
|
|
El contacto físico es un aspecto importantísimo
en todas las relaciones entre un árbitro
y un jugador, no obstante, en situaciones muy especiales
se olvida que esta herramienta tiene la capacidad
de hacer sanar las heridas producto de las discusiones
enconadas que se presentan en los partidos, una
simple palmadita en la espalda al jugador puede
dar fin a un enfrentamiento. Resulta interesante
aprender a detectar en qué momento cada árbitro
como autoridad del partido puede permitir el acercamiento
de los jugadores sin que esto pueda ser motivo de
molestia o desagrado.
|
| |
|
EMAIL
IMPRIMIR
Por: Jose Borda
|
Acuerdo o desacuerdo
En varios partidos se han observado casos en donde los
jugadores manifiestan su desacuerdo con las decisiones
del árbitro de una manera continua e inaceptable,
con gestos no deseados, incluso con el contacto físico
agresivo contra este, los asistentes o el cuarto oficial.
No importa si este contacto se produce antes, durante
o después un partido, sin embargo, es necesario
saber hasta donde se puede y se debe admitir, se debe
tener en cuenta que los extremos siempre serán
malos.
Zonas prohibidas
Aunque el contacto físico como roces, saludos,
abrazos, palmadas en la espalda, golpecitos en el abdomen,
empujones, acercamientos para levantar a los jugadores
del piso, se pueden presentar en todo tipo de partidos
y por distintas circunstancias; existen ciertas zonas
que son vedadas para árbitros y jugadores, entre
estas se encuentran, el rostro, incluidos pómulos
y nariz; el cuello; los genitales y los glúteos;
ya que esto se puede considerar una falta de respeto y
prestarse para malas interpretaciones.
No se puede tolerar
Un árbitro no debe consentir y tolerar el contacto
físico por parte de un jugador, incluido un sustituto,
jugador sustituido, o cualquier otra persona que se encuentre
bajo su autoridad, cuando en estas situaciones agreda,
ridiculice o ponga en duda su ascendencia; tales casos
deben ser tratados con firmeza con la adopción
de medidas disciplinarias apropiadas para evitar que este
tipo de conductas se extiendan a los demás jugadores.
Se puede consentir
Obviamente, no todas las acciones en las que un jugador
tiene proximidad física con los árbitros
deben considerarse mala conducta. Existen situaciones
en los que los jugadores pueden ofrecer su sincera felicitación
por la labor que estos han realizado, saludarse con quienes
han tenido experiencia previa, mostrar obediencia, demostrar
gratitud y especialmente manifestar aceptación;
es solamente bajo estas circunstancias donde se puede
permitir el contacto físico entre arbitro- jugador-arbitro.
Respeto ante todo
Si el árbitro no permite que los jugadores tengan
algún contacto físico con él, tampoco
es conveniente que este los toque como señal de
respeto hacia ellos, no obstante, si los toca por algún
motivo tiene que estar consciente que en ciertas ocasiones
ellos también buscarán contacto con él.
Finalmente, si se produce algún acercamiento estando
el balón en juego, se tiene que tener en cuenta
que generalmente es el silbato quien por su mala ubicación
obstaculiza el juego y en estos casos nunca un jugador
podrá ser castigado así golpee al árbitro,
porque el imprudente es él.
|