¿Y las divisiones inferiores qué?

  Todos somos consientes de la expansión y crecimiento del fútbol, las competiciones de esta disciplina son abundantes, por esto se oye frecuentemente que los clubes invierten recursos económicos y técnicos en sus divisiones inferiores para formar talentos que reemplacen en un futuro a las figuras que hoy día militan en sus filas, para así estar acordes a las necesidades del mismo; lo que muy poco se escucha es que en materia arbitral esto también se haga.
   
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Por: Jose Borda

Cantidad mínima.
Año tras año en cualquier parte del mundo, al arbitraje del fútbol ingresan damas y jóvenes con el ánimo de realizar una carrera, pero la cantidad no es la adecuada para suplir las necesidades que esta actividad requiere para sus campeonatos tanto a nivel profesional como aficionado. La mayoría de entidades arbitrales incluyendo las comisiones arbitrales que rigen los destinos del arbitraje en cada asociación trabajan solamente a los árbitros que ya están inscritos.

Poco se preocupan.
Sin embargo, muy pocos entes se ocupan de la captación y formación de jóvenes, debido a que la materia prima no es cuantiosa y a que la mayoría de adolescentes se dedican a practicar el futbol porque que es más rentable y da más prestigio. Con los pocos que ingresan se cumple "escasamente" ese ciclo de relevar generaciones en la plantilla arbitral. Y cuando no se hace, las asociaciones se envejecen con los árbitros de siempre.

Entidades que agremien.
Si bien, las asociaciones de árbitros de cada departamento se dedican a integrar nuevos talentos, se necesita una entidad nacional que cree e impulse mecanismos que conviertan en hechos los proyectos de esas agremiaciones regionales y que les ofrezca a los principiantes un porvenir serio, al igual que mayores garantías para refrendar su permanencia en la colectividad.

A trabajar las inferiores.
La principal alternativa para mejorar el fútbol en cualquier país y optimizar el rendimiento arbitral, es formar, perfeccionar y trabajar las divisiones inferiores, para no pedir a gritos desde los escritorios, medios o tribunas remedios drásticos y radicales. Al fútbol además de los jugadores talentosos que aparecen constantemente, lo vigorizan esos visionarios esporádicos que se atreven a tomar un pito, unas tarjetas o una bandera, porque si no existen árbitros de categoría tampoco habrá fútbol de calidad.


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