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¿Y las divisiones
inferiores qué?
Cantidad mínima.
Año tras año en cualquier parte del mundo,
al arbitraje del fútbol ingresan damas y jóvenes
con el ánimo de realizar una carrera, pero la cantidad
no es la adecuada para suplir las necesidades que esta
actividad requiere para sus campeonatos tanto a nivel
profesional como aficionado. La mayoría de entidades
arbitrales incluyendo las comisiones arbitrales que rigen
los destinos del arbitraje en cada asociación trabajan
solamente a los árbitros que ya están inscritos.
Poco se preocupan.
Sin embargo, muy pocos entes se ocupan de la captación
y formación de jóvenes, debido a que la
materia prima no es cuantiosa y a que la mayoría
de adolescentes se dedican a practicar el futbol porque
que es más rentable y da más prestigio.
Con los pocos que ingresan se cumple "escasamente"
ese ciclo de relevar generaciones en la plantilla arbitral.
Y cuando no se hace, las asociaciones se envejecen con
los árbitros de siempre.
Entidades que agremien.
Si bien, las asociaciones de árbitros de cada departamento
se dedican a integrar nuevos talentos, se necesita una
entidad nacional que cree e impulse mecanismos que conviertan
en hechos los proyectos de esas agremiaciones regionales
y que les ofrezca a los principiantes un porvenir serio,
al igual que mayores garantías para refrendar su
permanencia en la colectividad.
A trabajar las inferiores.
La principal alternativa para mejorar el fútbol
en cualquier país y optimizar el rendimiento arbitral,
es formar, perfeccionar y trabajar las divisiones inferiores,
para no pedir a gritos desde los escritorios, medios o
tribunas remedios drásticos y radicales. Al fútbol
además de los jugadores talentosos que aparecen
constantemente, lo vigorizan esos visionarios esporádicos
que se atreven a tomar un pito, unas tarjetas o una bandera,
porque si no existen árbitros de categoría
tampoco habrá fútbol de calidad.
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